Resumen
El apicultor Alex Griffiths empezó a dar de comer a los loris arcoíris silvestres para que dejaran en paz sus flores, y el público que acudió acabó dando lugar al santuario. Hoy alberga koalas, canguros, dingos, cocodrilos y demonios de Tasmania en recintos de monte bajo, con un énfasis claro en el rescate y la suelta antes que en la exhibición. El hospital tiene paredes de cristal, de modo que el tratamiento se ve.
Lo más destacado
La comida de los loris silvestres sigue haciéndose dos veces al día y continúa siendo lo mejor de aquí: las aves están en libertad, no cautivas. La exhibición de vuelo libre y la charla de los koalas tienen horario; conviene mirar el tablón de la entrada. Un trenecito recorre el recinto para quien lleve mal las cuestas.