Resumen

El cayo son unas cuatro hectáreas de arena y árboles de pisonia con el faro blanco en el centro, y es la única parte donde desembarcan los visitantes. La isla de manglar del otro lado de la laguna, Woody Island, está cerrada y se deja a las aves. El arrecife que hay entre ambas es somero y resguardado, y esa es la ventaja práctica: se bucea en superficie desde la propia playa y no desde una embarcación en mar abierto. Aquí funcionó una estación de investigación desde los años veinte, y este arrecife tiene una de las series de observación más largas de toda la Gran Barrera.

Lo más destacado

Conviene bucear en el borde de la laguna con marea alta, cuando el agua sobre el coral es bastante para nadar cómodo y las tortugas verdes entran a alimentarse. Los paseos guiados por el cayo cubren el faro y las aves marinas que crían allí; las pisonias merecen una mirada por sus semillas pegajosas. Las embarcaciones salen cada mañana de Port Douglas y la travesía dura menos de una hora, y el agua somera lo convierte en una salida al arrecife razonable con niños.