Resumen

El barrio se despejó de construcciones sin licencia y se peatonalizó a partir de los años setenta, cosa que lo salvó y que a la vez convirtió buena parte en comercio de recuerdos. Anafiótika, el racimo de casas encaladas de aire cicládico que trepa por la roca en lo alto, lo levantaron canteros isleños traídos para construir el palacio real y no se parece a nada del resto de Atenas. Hay iglesias bizantinas en las esquinas por todo el barrio, varias por debajo del nivel actual de la acera.

Lo más destacado

Conviene subir a Anafiótika temprano, cuando los callejones están vacíos y la luz da en la cal. Se come mejor lejos del recorrido turístico principal: las calles cercanas a Monastiraki y Psyri ofrecen mejor relación. El Museo de Arte Popular Griego y el monumento de Lisícrates son las dos paradas que vale la pena planear.