Resumen

El rey era ya demasiado mayor para hacer la peregrinación anual al Rinjani, así que se hizo traer la montaña: terrazas que descienden con la forma del volcán y un estanque que representa el Segara Anak, el lago del cráter. El trazado es balinés, de cuando Lombok se gobernaba desde Karangasem, y el templo del extremo alto de las terrazas, el Pura Kalasa, sigue celebrando cada año la ceremonia Pujawali. Por debajo, el recinto se extiende en frutales, patios amurallados y obras hidráulicas escalonadas.

Lo más destacado

La casa del manantial es el sentido del sitio: un pequeño pabellón donde brota el agua venida del Rinjani y donde los visitantes beben o se lavan. Conviene recorrer las terrazas desde arriba por la vista alrededor de la que se construyó el diseño, y buscar la puerta partida y el santuario escalonado que delatan la mano balinesa. Está a unos quince kilómetros al este de Mataram y se combina bien con Lingsar; conviene ir temprano, porque a media mañana está lleno de visitantes locales.