Resumen
En su peor momento la bahía recibía cinco mil personas y doscientas embarcaciones al día, y la cobertura de coral cayó más de la mitad. Durante el cierre las autoridades replantaron coral y los tiburones de puntas negras volvieron a las aguas someras, que es la razón por la que sigue sin permitirse el baño. Las embarcaciones atracan ahora en un muelle del otro lado de la isla y los visitantes pasan a la playa por una pasarela de madera.
Lo más destacado
Conviene ir en la primera barca del día desde Phi Phi Don o desde Krabi: la bahía funciona por franjas horarias y las primeras son las tranquilas. Aquí no se puede nadar, así que hay que dejar el buceo de superficie para las otras paradas de la misma excursión. La tasa del parque es aparte del precio de la barca y se cobra al llegar.