Resumen
Luang Pho Chaem y Luang Pho Chuang entablillaron huesos y prepararon medicina de hierbas para los dos bandos de la rebelión, y se les sigue venerando; sus estatuas de la sala antigua están envueltas en el pan de oro que aplican los visitantes. El chedi se terminó en los años noventa y sus tres plantas están cubiertas de murales de la vida del Buda. Se encienden petardos en un horno de ladrillo junto a la entrada cuando se cumple un deseo, y por eso el templo es ruidosísimo de vez en cuando.
Lo más destacado
Vale la pena subir a la última planta del chedi por el balcón y por la vista sobre el interior de la isla. El código de vestimenta se aplica y en la puerta prestan pareos. Conviene ir entre semana: el domingo llegan familias tailandesas en cantidad y el horno de petardos funciona sin parar.