Resumen

Tony Goldman compró almacenes e invitó a artistas urbanos internacionales a pintarlos, lo que convirtió un distrito de industria ligera en un barrio de galerías en una década, y después en uno caro, que es el segundo acto de costumbre. El recinto vallado cobra entrada y guarda las piezas encargadas; todo lo que queda fuera no está encargado, cambia constantemente y podría decirse que es la mitad más interesante. Galerías, cervecerías y estudios ocupan los edificios intermedios.

Lo más destacado

Conviene recorrer primero las calles gratuitas y decidir después si el recinto de pago aporta algo. El segundo sábado de cada mes es el recorrido de arte, cuando las galerías abren hasta tarde. Mejor de día: este es un distrito para mirar, y de noche no hay nada que ver.