Sujeta la copa por el tallo, no por el cáliz: pellízcalo abajo entre el pulgar y los dos primeros dedos, o estabilízala por la base. Agarrar el tallo mantiene el calor de tu mano lejos del vino y deja el cáliz sin huellas para que puedas ver el color.
Parte
Qué hacer
Por qué
Tallo
Pellizcarlo abajo, pulgar y uno o dos dedos
Control sin templar el vino
El cáliz no
Mantener la palma fuera del cáliz
El calor del cuerpo templa el vino; los dedos lo manchan