Lava la lechuga y sécala a fondo, y guárdala después suelta en un recipiente o una bolsa con una toalla de papel seca que absorba el exceso de humedad, en el cajón de las verduras del refrigerador. La toalla de papel es la clave, porque demasiado húmeda se pudre y demasiado seca se marchita, y puedes revivir las hojas mustias metiéndolas unos minutos en agua con hielo.
Paso
Qué hacer
Por qué
Secarla
Lavar y secar las hojas a fondo
El agua que queda acelera la putrefacción
Toalla de papel
Guardar suelta con una toalla de papel seca
Absorbe el exceso y equilibra la humedad
Dónde
Cajón de las verduras, lejos de la fruta con etileno