Qué ocurrió
Trabajando en la isla de Ganghwa entre 1236 y 1251, la corte de Goryeo talló el canon budista entero en 81.258 tablas de madera (el cómputo habitual). Un proceso editorial riguroso cotejó las ediciones chinas, y las tablas —cortadas de madera cuidadosamente tratada— son asombrosamente uniformes y casi no tienen errores.
Antecedentes
Un canon anterior, tallado en el siglo XI, se había quemado en el ataque mongol de 1232. Rehacerlo fue un acto de devoción que invocaba la protección del Buda mientras la dinastía resistía las invasiones mongolas.
Consecuencias
El resultado fue el canon budista más completo y exacto de Asia oriental de su época, y sigue siendo la edición de referencia de la erudición moderna: un monumento de fe hecho bajo asedio. Trasladadas en 1398 al templo de Haeinsa, las tablas se conservan en los depósitos de Janggyeong Panjeon (Patrimonio Mundial de la Unesco, 1995), preservadas por ventilación pasiva y control de la humedad; las tablas mismas entraron en el registro Memoria del Mundo de la Unesco en 2007.