Resumen
Se excavó hacia dentro de la roca madre en lugar de construirse hacia arriba, y por eso se asienta en una hondonada. La nariz ya había desaparecido en el siglo XV, y el fragmento de la barba está en el Museo Británico. La arena la enterró hasta los hombros durante casi toda la historia registrada: la Estela del Sueño, entre sus patas, recoge que Tutmosis IV la despejó hacia el 1400 a. C. después de que un sueño le prometiera el trono por hacerlo.
Lo más destacado
La terraza de observación es el único acceso público; no se puede llegar hasta las patas. Conviene venir a primera hora, cuando la luz da en el rostro y la meseta está casi vacía. El Templo del Valle contiguo es de la misma caliza y de la misma fecha, y enseña lo que en su día enmarcaba el recinto de la Esfinge.