Resumen
El salto de escala de Kefrén a Micerinos es brusco, y los egiptólogos lo leen como un cambio de prioridades antes que como una caída de recursos: el templo funerario y la estatuaria fueron de una calidad poco común. El tajo lo abrió en 1196 el hijo de un sultán, que se rindió tras ocho meses de trabajo. Tres pequeñas pirámides de reinas se alinean al sur.
Lo más destacado
Este es el rincón tranquilo de la meseta: los grupos de autocar paran en las otras dos. El mirador de detrás es donde se hace la fotografía de las tres pirámides. El acceso al interior va rotando entre las tres, así que conviene preguntar en la puerta cuál está abierta el día de la visita.