Resumen
Isabel leía a Homero, detestaba la corte de los Habsburgo y quería un refugio en Corfú; el resultado es una villa pompeyana con jardines en terrazas a diez kilómetros al sur de la ciudad. Su pieza central era el Aquiles moribundo de Ernst Herter, un héroe abatido por una herida. Guillermo compró la finca en 1907 e instaló en su lugar un Aquiles triunfante de ocho metros mirando al mar, cosa que dice casi todo lo que hay que saber de ambos propietarios.
Lo más destacado
Conviene comparar las dos estatuas de Aquiles del jardín: el edificio entero es una discusión entre ellas. La terraza domina la costa este y es la razón por la que se eligió el sitio. Los autobuses desde la ciudad de Corfú tardan alrededor de media hora, y el palacio hizo de casino en una película de Bond de 1981, por si los interiores resultan familiares.