Resumen

La roca de Megáride tuvo una villa romana, luego un monasterio y después la fortaleza normanda cuyos muros siguen marcando el perímetro. Todos los gobernantes de Nápoles han reconstruido desde entonces alguna parte, así que la fábrica se lee como una pila de siglos y no como un solo castillo. La entrada es gratuita, las rampas suben hasta terrazas abiertas y el pueblo pesquero de Borgo Marinari ocupa el puerto a sus pies.

Lo más destacado

Conviene subir al final del día por la vista a lo largo de la bahía hasta el Vesubio, que es la línea visual clásica de Nápoles. El castillo cierra antes de lo que sus terrazas hacen pensar, así que vale la pena comprobar la hora antes de subir. El Borgo Marinari de abajo es un puerto deportivo en activo con restaurantes en el muelle; hay turismo, pero el sitio es el motivo.