Resumen

La erupción mató con oleadas de gas ardiente y no con lava, y por eso la ciudad se conserva hasta los pisos altos y sus habitantes dejaron cavidades en la ceniza. Giuseppe Fiorelli descubrió en 1863 cómo verter yeso en esas cavidades, y los vaciados son la razón por la que Pompeya no es solo una ruina insólitamente completa. Décadas de derrumbes llevaron a un programa financiado por la Unión Europea desde 2012 que estabilizó el yacimiento y reabrió calles enteras, y las excavaciones de la Regio V vienen sacando casas nuevas desde 2018.

Lo más destacado

Mejor elegir tres o cuatro casas que recorrerlo todo: la Casa del Fauno, la Villa de los Misterios fuera de las murallas, las termas del foro y el anfiteatro, que es el más antiguo de piedra que se conserva. Conviene reservar la entrada con hora, llevar agua y contar con que el yacimiento apenas tiene sombra a partir de las once. Dos horas son un vistazo; cuatro son una visita.