Resumen
Giuseppe Mengoni la diseñó como una cruz con un octógono en el crucero, bajo una cúpula de 47 metros de alto; se cayó del andamio pocos días antes de la inauguración. Los mosaicos del suelo llevan los escudos de las cuatro ciudades del reino, y el toro de Turín tiene un hueco desgastado por generaciones de gente que gira sobre el talón para tener suerte. Los inquilinos más antiguos —una librería, un bar, un sastre— están ahí desde que abrió.
Lo más destacado
Conviene recorrerla de noche, con el vidrio iluminado y las tiendas cerradas: es otro edificio sin gente. El toro está en el suelo del octógono y la fila para pisarlo es corta y rápida. Desde la Galería, la cubierta del Duomo y La Scala quedan a dos minutos cada una, lo que la convierte en el centro natural de un día en Milán.