Resumen
La roca es una única masa de granito de cuatro kilómetros de perímetro, y el relato local cuenta que iba caminando a una reunión de montañas, llegó tarde y se quedó aquí, que es una explicación tan buena como la de la geología para un macizo suelto. El último tramo es una escalera atornillada a la pared, expuesta pero con barandilla, y es la parte que la gente subestima. Debajo se alza Heundeulbawi, un bloque que se mece al empujarlo y no cae.
Lo más destacado
Conviene salir antes de las ocho: los escalones tienen ancho de un solo sentido y a media mañana de otoño se hace cola en ellos. Hay que llevar agua y una capa cortavientos, porque la cima está expuesta y hace más frío que en el valle. El camino a Heundeulbawi y a la ermita de Gyejoam es de una hora y merece la pena aunque uno se dé la vuelta ahí.