Resumen
El lago toma su nombre de un hwarang de la época de Silla, uno de los cuerpos de jóvenes, del que se cuenta que quedó tan prendado del agua que olvidó volver a la capital. Es salobre, poco profundo y se llena de aves en invierno, cuando lo usan patos y cisnes migratorios. El circuito es llano de principio a fin y tiene un tramo de pasarela flotante sobre el agua en el lado oriental.
Lo más destacado
Conviene recorrer el circuito completo a pie o en bicicleta en alrededor de hora y media; las bicicletas se alquilan en el estacionamiento del norte. Lo mejor es venir a última hora de la tarde, cuando las montañas toman la luz y el lago se queda quieto. En invierno los observatorios de aves de la orilla oeste son la razón para traer binoculares.