Resumen
La zona fue el barrio financiero bajo el dominio japonés y se convirtió en distrito de moda después de la guerra; las tiendas de cosmética llegaron en los años dos mil con el auge exportador, y los carteles en chino, japonés e inglés registran quiénes son los clientes. La catedral de Myeongdong, en la colina de arriba, es la sede del catolicismo coreano y fue refugio de los manifestantes por la democracia en los años setenta y ochenta, cuando la policía no entraba en ella. Los puestos venden tteokbokki, pan de huevo y colas de langosta gratinadas, y aparecen a partir de las cuatro de la tarde.
Lo más destacado
Conviene venir por la tarde: los puestos son lo esencial y las tiendas abren hasta las diez u once. Los precios de la cosmética se negocian en las tiendas multimarca, y a quien afloje el paso le ponen muestras gratis en la mano. Vale la pena subir a la catedral por diez minutos de calma y por la única vista del distrito desde arriba.