Resumen

La cueva toma su nombre de las cañas de su boca, que en su día se cortaban para hacer flautas. Sus formaciones —cortinas, columnas y una cámara llamada el Palacio de Cristal— son rasgos kársticos auténticos, aunque la iluminación es abiertamente teatral y divide opiniones. Setenta inscripciones desde el año 792 en adelante demuestran que este ha sido un lugar de visita durante doce siglos.

Lo más destacado

El recorrido es un circuito guiado de sentido único de unos 40 minutos, con explicación en chino y cartelas en inglés. La fotografía sale mejor sin flash, dejando que trabajen los focos. Se combina con el Parque de las Siete Estrellas o la Colina de Fubo; los tres quedan a un taxi corto del centro.