Resumen
Sede de las industrias del cine y de la música, Los Ángeles es menos un centro único que una cuenca enorme de distritos y pueblos de playa unidos por autopistas, bajo un sol casi constante. Su fama descansa en Hollywood y en la celebridad, pero la ciudad va de la rompiente de la costa a las colinas de los cañones, con una población y una escena gastronómica profundamente diversas. Cálida y dependiente del automóvil, recompensa a quien elige unos pocos barrios —las playas, las colinas, los museos— en vez de intentar verlo todo.
Lo más destacado
Hollywood reúne el Paseo de la Fama y la vista del letrero de Hollywood, y el Getty y los museos de Miracle Mile encabezan la oferta de arte. Las playas de Santa Mónica y Venice, con el muelle y el paseo entablado, son la costa clásica, y el observatorio Griffith da la vista sobre la ciudad. Parques temáticos como Disneyland y Universal Studios quedan a un trayecto corto en automóvil.