Resumen
Fue fuerte antes que prisión y prisión antes de convertirse en el escenario de una ocupación de diecinueve meses por activistas indígenas a partir de 1969, cuyos grafitis se han conservado a propósito en el depósito de agua. Treinta y seis hombres intentaron escapar; cinco siguen sin aparecer, entre ellos los tres que dejaron cabezas de muñeco en sus literas en 1962 y cuyo destino sigue formalmente abierto. La isla es además refugio de aves, y algunas partes cierran en época de nidificación.
Lo más destacado
Conviene reservar con semanas de antelación: el transbordador es el único acceso y se agota, sobre todo en la visita nocturna, que es la mejor. Hay que contar tres horas con la travesía incluida. Mejor llevar chaqueta: la isla está expuesta y hace más frío que en la ciudad.