Qué ocurrió

El 4 de noviembre de 1922, los obreros de Howard Carter sacaron a la luz una escalera en el Valle de los Reyes. La tumba a la que llevaba, la KV62, resultó ser el enterramiento casi intacto de Tutankamón. El 26 de noviembre, mientras miraba dentro a la luz de una vela, Carter respondió, según se cuenta, a la pregunta de si veía algo diciendo que veía cosas maravillosas. La cámara funeraria se abrió oficialmente en febrero de 1923; la tumba guardaba más de 5.000 objetos, entre ellos la máscara de oro y los ataúdes de oro encajados, y catalogarla y vaciarla llevó cerca de una década.

Antecedentes

La excavación la financió el aristócrata británico lord Carnarvon después de años de búsqueda infructuosa. La mayoría de las tumbas reales habían sido saqueadas en la antigüedad, pero la entrada de la KV62 quedaba oculta bajo escombros y cabañas de trabajadores, lo que la conservó.

Consecuencias

El descubrimiento desató una egiptomanía mundial y se convirtió en un hito tanto de la arqueología como del debate sobre dónde deben estar las antigüedades; los hallazgos se quedaron en Egipto. Lord Carnarvon murió en abril de 1923 por la infección de una picadura de mosquito, lo que alimentó un mito inventado por la prensa: la maldición de los faraones.