Qué ocurrió

El 25 de enero de 2011 empezaron protestas masivas por todo Egipto —la plaza Tahrir de El Cairo se convirtió en el símbolo— que pedían pan, libertad y justicia social y el final de los casi 30 años de gobierno del presidente Hosni Mubarak. La represión de las fuerzas de seguridad no logró detener las protestas; una comisión oficial de investigación cifró después los muertos en unos 850. El 11 de febrero de 2011 Mubarak dimitió, y el Consejo Supremo de las Fuerzas Armadas asumió el poder interino.

Antecedentes

La revolución formó parte de la Primavera Árabe, tras el levantamiento tunecino de unas semanas antes, y la movilización se extendió por las redes sociales y la televisión por satélite además de en la calle. Entre los agravios estaban la brutalidad policial —la muerte de Jaled Said en 2010 se convirtió en un caso aglutinador—, el largo estado de emergencia, la corrupción, la pobreza y el paro.

Consecuencias

Unas elecciones libres llevaron a Mohamed Morsi, de los Hermanos Musulmanes, a la presidencia en 2012. Tras nuevas protestas masivas, el ejército lo apartó en julio de 2013; en agosto de 2013 las fuerzas de seguridad disolvieron las sentadas a favor de Morsi en El Cairo y mataron a cientos de personas en un solo día —los grupos de derechos humanos cifran los muertos solo en la sentada de Rabaa en más de 800, y las estimaciones varían—, y siguió una represión amplia contra los Hermanos Musulmanes. Abdelfatah al-Sisi fue elegido presidente en 2014. Las valoraciones del legado de la revolución continúan profundamente disputadas.