Resumen

La ley de diciembre de 1928 obligaba a los hombres que quedaran fuera de una exención clerical con licencia a llevar chaqueta y pantalón de corte occidental con esta gorra. El gorro es rígido, sin ala a los lados y con visera delante —cercano a un quepis francés, y deliberadamente ni un turbante ni un fez—. Su objetivo era la uniformidad: las provincias, las tribus, los oficios y las clases religiosas de Irán habían sido cada uno legibles por el tocado, y lo que el Estado buscaba era que el origen de un hombre fuera ilegible de un vistazo y su nacionalidad, en cambio, legible.

Cómo se lleva

Se lleva recto, con la visera hacia delante, sobre el pelo corto, y no aguanta puesto durante una postración en la oración, que fue una de las objeciones que se plantearon entonces, porque la visera impide que la frente toque el suelo. Ese choque no fue accidental. El sistema de exenciones que acompañó a la ley convirtió el vestido clerical en una condición con licencia y no en algo por defecto, y el gorro era la prueba visible de quién tenía esa licencia.

Historia

En 1935 el gorro Pahlaví fue sustituido por el sombrero europeo de ala, y la imposición de ese cambio provocó la protesta de la mezquita de Goharshad en Mashhad y su represión violenta. Los propios gorros sobreviven en las fotografías del período, sobre oficinistas, soldados y escolares, y fechan esas fotografías con un margen de pocos años, que es el uso práctico que un historiador del traje le saca a una prenda que existió menos de una década.