Resumen

Antaño una pequeña aldea de pescadores, Hurghada ha crecido hasta ser una ciudad turística que se extiende kilómetros por la costa del mar Rojo, con las bahías bordeadas de hoteles y puertos deportivos. El atractivo es el mar: cálido y en calma casi todo el año, con arrecifes e islas a poca distancia de la orilla que la convierten en una de las favoritas constantes del mundo para bucear. El clima desértico es caluroso en verano y suave en invierno, y la ciudad funciona como base para las salidas al arrecife y las excursiones por el desierto.

Lo más destacado

Los arrecifes de casa y las islas de enfrente ofrecen buceo y esnórquel sobre coral, rayas y peces de arrecife, con escuelas de buceo por toda la ciudad. Las salidas en barco llegan a la isla de Giftun y a sus playas, y los barcos con fondo de cristal o de varias jornadas amplían el radio hacia el sur. En tierra, el viejo barrio portuario de El Dahar y un safari por el desierto en cuatriciclo o todoterreno llenan las horas entre baños.