Resumen
El yacimiento tiene calles pavimentadas, desagües y casas en pie de dos y tres plantas, con los marcos de puertas y ventanas conservados como huecos en la ceniza. Sus pinturas murales —pescadores, antílopes, una flota en el mar— están en Atenas y en el Museo de la Prehistoria de Tera, en Fira. La erupción que lo selló fue una de las mayores de la historia humana y suele relacionarse, con cautela, con el relato de la Atlántida.
Lo más destacado
Conviene recorrer despacio las pasarelas elevadas: los canales de desagüe y las despensas con las vasijas en su sitio son lo que vuelve legible la ciudad. Lo mejor es ir a media jornada, porque está techado y fresco, cosa que invierte el consejo habitual en Santorini. Vale la pena ver el museo de Fira antes o después, porque las pinturas y los muros van juntos.