Resumen
La roca se alza a unos seiscientos metros sobre el nivel del mar y el monasterio ocupa toda su cumbre. La iglesia de la Transfiguración conserva su santuario de 1388 dentro de una nave mayor de 1544, con frescos de un Juicio Final y de los martirios que el siglo otomano volvió actuales. El antiguo refectorio es hoy un museo de manuscritos e iconos, y la cocina y la tonelería se han dejado tal como se trabajaban.
Lo más destacado
La subida son unos trescientos escalones y no hay atajo, así que conviene llevar agua. Vale la pena buscar la red y la torre del torno al entrar, conservadas como recuerdo del ascenso antiguo. Los días de apertura rotan entre los seis monasterios y cambian con la estación, así que hay que consultar el horario vigente antes de salir, y llevar hombros y rodillas cubiertos.