Resumen
Los hermanos Apsarás, de Ioánina, convirtieron la celda abandonada en monasterio, y una nota del archivo registra que subir los materiales llevó veintidós años mientras que la construcción en sí llevó veinte días. La iglesia de Todos los Santos se pintó en 1548, oscura y abigarrada, con un Juicio Final que los guías dejan encontrar a cada uno. La torre con su torno y su red sigue en pie sobre el ascenso antiguo, junto a un barril que guardaba el agua de la comunidad.
Lo más destacado
Son unos doscientos escalones, menos que en el Gran Meteoro, con un puente que salva el vacío al final. Los frescos son la razón de venir: conviene darles tiempo y dejar que la vista se acostumbre antes de juzgarlos. Varlaam queda a poca distancia a pie del Gran Meteoro, así que los dos se combinan de forma natural en una mañana.