Resumen

Los pilares de roca de Meteora se levantan sobre la llanura de Tesalia y fueron ocupados desde el siglo XIV por monjes que construyeron sus monasterios en las cumbres, a las que solo se llegaba con escalas de cuerda y cestas. Seis de los monasterios siguen activos y abiertos a visitantes, y sus iglesias con frescos y sus terrazas miran al valle y al pueblo de Kalambaka, abajo. Patrimonio de la Humanidad tanto por los monasterios como por su geología, es un lugar de peregrinación, de caminatas y de vistas largas, con buen acceso en tren desde el norte.

Lo más destacado

Carreteras y senderos enlazan los seis monasterios en activo, entre ellos el Gran Meteoro y Varlaam, cada uno sobre su propio pináculo por encima del vacío. Los senderos entre las rocas dan la idea más cercana del paisaje, y los acantilados atraen a escaladores a algunas de las mejores vías de Grecia. La puesta de sol desde los miradores, con los monasterios recortados sobre sus torres, es el momento clásico de Meteora.