Resumen
La luz viene de abajo: el arco submarino es mucho mayor que la entrada visible, así que lo que llega al agua del interior está filtrado de rojo y aparece azul desde el fondo. Los romanos la conocían y la usaron como ninfeo, con estatuas colocadas alrededor de las paredes; varias se recuperaron del suelo y están en Anacapri. La cueva cierra siempre que hay marejada o la marea está alta, lo que ocurre a menudo, y ninguna entrada garantiza el acceso.
Lo más destacado
Mejor a primera hora de la mañana, cuando el mar está más calmo y la fila de barcas es más corta: hacia el mediodía la espera puede ser de una hora sobre el agua. La visita interior dura unos cinco minutos, que es la expectativa honesta con la que conviene llegar. Hay dos tarifas, una por el barco desde Marina Grande y otra por la barca de remos en la entrada, y los remeros esperan propina.