Resumen
Munthe la construyó él mismo, por partes, reutilizando fragmentos romanos que iba desenterrando de la ladera: columnas, suelos y una esfinge de granito egipcio colocada en el pretil que mira a la bahía. Las habitaciones están amuebladas como él las dejó y son modestas; la arquitectura son las logias y la pérgola. También compró la colina de Barbarossa, sobre la casa, para impedir que se cazaran con red las codornices migratorias, y sigue siendo refugio de aves.
Lo más destacado
Merece la pena venir por la pérgola y por la esfinge del extremo, que miran unos trescientos metros hacia abajo, a Marina Grande. El autobús a Anacapri desde el pueblo de Capri tarda quince minutos por una carretera que vale el viaje por sí sola. Se combina bien con el telesilla al monte Solaro, que arranca a pocos minutos a pie.