Resumen

El entorno hace el trabajo: Moore, Bourdelle, Miró y Niki de Saint Phalle se recortan contra un valle que cambia con la estación, y la colección está dispuesta para que cada pieza tenga una vista en lugar de un vecino. El pabellón de Picasso se formó con la ayuda de su hija Maya y es más fuerte en cerámica, que es la parte de su obra que casi todos los museos representan poco. Hay una torre de vidrieras que se sube por dentro y un baño de pies gratuito alimentado por agua termal al fondo del recinto.

Lo más destacado

Conviene reservar dos horas y hacer el circuito cuesta abajo; la entrada da además un descuento con el Hakone Freepass. Las esculturas de juego están pensadas para que se suban a ellas los niños. La lluvia no es motivo para dejarlo: el valle entre nubes bajas es mejor que el valle al sol, y los pabellones cubiertos son el refugio natural.