Resumen

Con unos catorce millones de habitantes en la ciudad y muchos más en su región, Tokio es menos un centro único que una constelación de barrios, cada uno con su carácter. Los distritos de rascacielos y los cruces comerciales dan paso a recintos de templo, izakayas de callejón y calles residenciales tranquilas en unas pocas paradas de tren. Es segura, limpia e inagotablemente profunda, y su gracia está tanto en lo cotidiano, la comida y los trenes, como en cualquier monumento concreto.

Lo más destacado

Shibuya y Shinjuku concentran los cruces de neón, la noche y las torres, mientras que Asakusa conserva la ciudad antigua alrededor del templo Senso-ji. Ginza ofrece las compras de lujo, el Santuario Meiji la calma de su bosque, y los mercados de pescado y los restaurantes interminables la comida. Las vistas desde el Skytree o la Torre de Tokio y las excursiones a Nikko, Kamakura o el monte Fuji completan la capital.