Resumen
El Estado Joseon guardaba los retratos reales en varios santuarios para que al menos uno sobreviviera a una guerra, y el de Jeonju era la sede ancestral, que es la razón por la que el santuario está aquí. Los edificios ardieron en 1597 y se rehicieron en 1614. Detrás de la sala principal, un museo expone los palanquines y el equipo ritual con que se trasladaba un retrato, cosa que exigía una comitiva de centenares de personas y el corte de las calles.
Lo más destacado
Conviene mirar el retrato con calma: la túnica del dragón, el trono y la convención de que la imagen de un rey debía ser exacta hasta el cabello, hasta el punto de que una copia con un solo pelo de más debía destruirse. El bambudal de detrás es el rincón más tranquilo de la aldea hanok. La entrada es libre para quien vista hanbok, y el recinto queda a diez minutos de la calle principal de comida.