Resumen

Eusebi Güell quería una ciudad jardín en una ladera pelada a las afueras de Barcelona; los compradores no aparecieron, y las terrazas, los viaductos y el gran banco serpenteante se terminaron mientras las parcelas seguían vacías. El banco está revestido de trencadís, mosaico de azulejo roto, hecho con piezas defectuosas y recortes de fábrica. Los viaductos bajo los caminos se levantaron con piedra extraída en el propio terreno, de modo que la estructura y la colina son el mismo material.

Lo más destacado

Solo la zona monumental tiene entrada y horario asignado; el parque que la rodea es gratuito y guarda las mejores vistas sobre la ciudad. Conviene reservar por internet: los turnos del mismo día se agotan y la entrada queda cuesta arriba desde el metro. Mejor temprano: el banco mira al este y la luz sobre el mosaico es mejor en las primeras horas.