Resumen
El edificio es modernismo valenciano —la respuesta local al modernismo catalán— con una sala de pescado bajo su propia cúpula, paneles de mosaico con el producto que se vende debajo y una veleta con forma de cotorra en el tejado. Es ante todo un mercado en activo: los precios son para quien vive aquí, el pescado llega del puerto esa misma mañana y los puestos de horchata y de caracoles son para quien viene a hacer la compra, no para una ruta gastronómica.
Lo más destacado
Conviene ir antes de la una de la tarde; a partir de esa hora los puestos empiezan a cerrar y el mercado echa el cierre a las tres. Mejor comer en las barras de dentro que en los restaurantes de la plaza. La Lonja de la Seda, enfrente, del siglo XV, es sitio de la Unesco y se ve en veinte minutos.