Resumen
Situada en la frontera con Omán, donde el desierto se encuentra con las montañas, Al Ain creció alrededor de oasis antiguos regados por canales subterráneos, y sigue siendo la cuna cultural de los Emiratos. Más fresca y más verde que las ciudades del Golfo, es una población baja de huertos de palmeras, viejos fuertes de adobe y las tumbas y los canales falaj que le valieron la declaración de Patrimonio de la Humanidad. Es un lugar de patrimonio y naturaleza antes que de rascacielos, a un trayecto cómodo por carretera desde Abu Dhabi o Dubái.
Lo más destacado
El Oasis de Al Ain, una extensión sombreada de palmeras datileras alimentada por los antiguos canales falaj, ocupa el corazón de la ciudad. Los fuertes y el museo nacional cuentan la historia de los Emiratos anteriores al petróleo, y el mercado de camellos mantiene vivo un oficio más antiguo. Jabal Hafit, la montaña al borde del pueblo, ofrece una carretera de curvas hasta un mirador sobre el desierto.