Resumen
Su interés es la continuidad: casi mil años de los mismos muros usados para lo que la corona necesitara en cada momento. Aquí desaparecieron dos príncipes, en el prado fueron decapitadas Ana Bolena y Juana Grey, y se conservan cuervos por la superstición de que el reino cae si se marchan. Las joyas de la corona son las insignias en uso y no réplicas, y la banda móvil que pasa ante ellas existe porque de otro modo la fila no avanzaría nunca.
Lo más destacado
Conviene ir a la apertura y ver primero las joyas, antes de que lleguen los grupos: después de las once la espera es larga. Los recorridos con los alabarderos son gratuitos, salen cada media hora y son bastante mejores que la audioguía. Hay que contar tres horas: las murallas y las torres llevan más tiempo del que la gente calcula.