Resumen

Se construyó como estructura temporal y se quedó porque funcionaba, que es un buen resumen de cómo trata Londres a sus monumentos. Las cabinas son cerradas y giran lo bastante despacio como para subir sin que la noria se detenga, así que esto es un mirador y no una atracción de feria. Para lo que sirve de verdad es para orientarse el primer día: el Parlamento y la abadía quedan justo al otro lado del agua, las torres de la City se agrupan al este, y las curvas del río explican la forma de todo lo demás.

Lo más destacado

Conviene reservar entrada con hora por internet: la fila sin ella es la queja principal de la gente. El anochecer es la mejor franja, con los edificios iluminados y el cielo todavía con luz. Si el día está gris y bajo, mejor dejarlo: se paga por una vista y no hay reembolso por nubes.