Resumen

La roca hizo el sitio: cortada a pico por tres lados y accesible solo por la loma que recorre la Royal Mile, y por eso aquí hay una fortaleza desde al menos el siglo XII. Los Honores de Escocia se emparedaron durante la ocupación de Cromwell y quedaron olvidados más de un siglo, hasta que Walter Scott hizo abrir el arcón en 1818. La Piedra del Destino, a su lado, fue llevada a Westminster en 1296 y devuelta en 1996, y solo vuelve al sur para las coronaciones.

Lo más destacado

El cañonazo de la una se dispara todos los días salvo el domingo y vale la pena calcular la visita alrededor de él. Conviene ir a la apertura: es la atracción de pago más concurrida de Escocia y los patios son estrechos. Las entradas salen más baratas y garantizadas si se compran por internet con antelación.