Resumen
La milla son cuatro calles bajo un mismo nombre, trazadas sobre la loma que dejó un glaciar, con callejones estrechos que caen a ambos lados porque una ciudad amurallada solo podía crecer hacia arriba y hacia adentro. Esos callejones son la parte interesante: Mary King’s Close quedó cubierto por construcciones posteriores y sobrevive bajo tierra, y la mitad de los demás terminan en un patio que nadie fotografía. La calle en sí está hoy muy entregada al tartán y al dulce de azúcar, cosa que conviene saber antes de decidir cuánto tiempo dedicarle.
Lo más destacado
Hay que recorrerla cuesta abajo desde el castillo y no al revés: la pendiente es seria. Conviene meterse en los callejones al azar, porque ahí está de verdad la Ciudad Vieja. Durante el festival de agosto la calle se vuelve intransitable y el resto de la ciudad está mejor.