Qué ocurrió

Entre 639 y 642, las fuerzas árabes musulmanas dirigidas por el general Amr ibn al-As, bajo el califa Umar, arrebataron Egipto al Imperio bizantino. Una fuerza inicial de unos pocos miles de hombres —las cifras de los relatos tempranos varían— recibió refuerzos después; venció en Heliópolis en 640 y tomó la fortaleza de Babilonia, en lo que hoy es el Viejo Cairo, en 641. Alejandría se entregó por tratado ese mismo año, y un intento bizantino de recuperarla en 645 fue rechazado. Los vencedores fundaron Fustat como nueva capital en lugar de Alejandría.

Antecedentes

El Egipto bizantino estaba agotado por la larga guerra con la Persia sasánida, que había ocupado el país de 619 a 629. Estaba además dividido por la disputa doctrinal cristiana entre la iglesia imperial, calcedonia, y los miafisitas egipcios.

Consecuencias

La conquista inició la era islámica de Egipto. Los cristianos y los judíos siguieron practicando sus religiones como comunidades protegidas que pagaban un impuesto de capitación bajo el derecho islámico temprano. A lo largo de los siglos siguientes el árabe sustituyó al copto y al griego en la administración y en la vida diaria, y Egipto se convirtió en una provincia rica de los califatos y en un trampolín para su expansión.