Resumen
Los palacios continentales heredaron una silueta antes que inventarla. El corpiño va ceñido, con mangas montadas; la falda cae hasta el tobillo en franjas de dibujo tejido, y el conjunto está construido y cosido en vez de drapeado. Lo que cambia respecto de Creta es el registro: los volantes se aplanan en bandas, los dibujos se vuelven geométricos y repetitivos, y el corpiño abierto por delante de las figurillas minoicas aparece en general cerrado. Donde la vestimenta minoica se lee como fluida, la micénica se lee como ceremonial.
Cómo se lleva
En la falda se entra de pie y se sujeta en la cintura, y las bandas son anchos distintos de tela con dibujo unidos en horizontal, de modo que el dibujo cambia a lo largo. Sobre el corpiño, las mujeres llevaban joyería pesada: las tumbas de fosa dieron rosetas de oro cosidas a la tela y cuentas de oro y de vidrio por cientos. El pelo va largo, trabajado en mechones que caen por delante y por detrás del hombro, y ceñido con una cinta. Los hombres de los frescos y de las dagas con incrustaciones llevan un faldellín corto y ceñido, con el torso descubierto, y el mismo gusto por el dibujo en bandas.
Historia
Esta es la única vestimenta prehistórica del Egeo con un registro escrito detrás. Las tablillas en lineal B de Pilos y de Knossos son contabilidad palacial, y buena parte de ellas trata de textiles: categorías de tela con nombre, asignaciones de lana por rebaño y grupos de mujeres trabajadoras listadas por tarea —hilanderas, tejedoras, acabadoras— por cientos. La vestimenta a esa escala era una industria que llevaba el palacio. Cuando los palacios ardieron hacia el 1200 a. C., la industria se fue con ellos, y la vestimenta griega que surge después es el peplo prendido y drapeado, que no exige corte, ni costura, ni contabilidad.