Resumen

La silueta femenina no se parece a nada más del Mediterráneo de la Edad del Bronce. La falda se construye con bandas de tela cosidas en volantes horizontales superpuestos, a veces media docena de ellos, que se abren desde una cintura apretada con fuerza por un cinturón enrollado o acolchado. Encima, el corpiño tiene mangas montadas y un ajuste muy ceñido, y se detiene por delante y deja los pechos descubiertos. Sobre la falda, muchas figuras llevan un delantal curvo, delante y detrás. Las fusayolas y las pesas de telar aparecen en cantidad en los sitios palaciales, así que la tela se producía a escala, y los frescos muestran bandas, espirales y dibujos de red trabajados en los volantes.

Cómo se lleva

El corpiño se pone primero y se ciñe, y se junta borde con borde bajo el pecho para que el frente quede abierto por encima; las mangas van montadas, así que hay que ponérselo como una chaqueta en vez de enrollarlo, lo que es sastrería de verdad y separa la vestimenta minoica de la ropa prendida y drapeada de Egipto y de la Grecia posterior. El cinturón va sobre la junta, enrollado y apretado con fuerza: en las figurillas es lo más ceñido del conjunto. La falda cuelga de él en volantes hasta el tobillo y, cuando se lleva delantal, se ata sobre la falda por delante y por detrás. El pelo cae largo sobre los hombros en mechones trabajados, y los tocados pueden ser altos. Los hombres llevaban mucho menos: un faldellín corto o taparrabos sujeto por un cinturón tan apretado como el de las mujeres, y por lo común nada de cintura para arriba. Algunos estudiosos leen el corpiño abierto como vestimenta ritual de sacerdotisas antes que como ropa de diario, y el argumento se apoya en que casi todas las imágenes que se conservan de él son religiosas.

Historia

Las pruebas hay que manejarlas con cuidado. Casi todas las imágenes famosas se excavaron en fragmentos y se reconstruyeron a principios del siglo XX, y los restauradores llenaron los huecos con su propia lectura de cómo debía ser la vestimenta: la figurilla de esta página está ella misma restaurada en parte, incluido el gato de su tocado. Lo seguro es el contorno, que se repite en hallazgos independientes de Creta y de Akrotiri, en Tera. Después del siglo XV a. C., la falda de volantes desaparece del registro, y la vestimenta micénica toma una línea distinta y más sencilla.