Resumen

Un manto de Paracas es un gran rectángulo de tela de algodón o de camélido cubierto de un bordado fino de lana, con hileras de chamanes voladores, aves y seres compuestos en rojos, dorados y verdes intensos. Se hicieron prendas enteras —mantos, túnicas, taparrabos y turbantes— no solo para llevarlas, sino para envolver a los muertos momificados.

Cómo se lleva

En vida, esa tela se drapeaba y se prendía al cuerpo como manto, como túnica y como paño de cabeza; en la muerte, a los honrados se les ceñía en capa tras capa de estos textiles bordados, las mejores prendas que una familia podía aportar. El número y la calidad de las telas medían la condición del difunto.

Historia

La cultura paracas floreció en la costa sur del Perú entre alrededor del 800 a. C. y el 100 d. C., y sus enterramientos de la Necrópolis conservaron los textiles casi a la perfección en el desierto. Fijaron el modelo de la larga tradición del mundo andino de la tela como forma más alta de riqueza y de arte.