Resumen
Chalermchai Kositpipat lo empezó en 1997 sobre el solar de un templo local en ruinas, costeó él mismo la obra y trata el conjunto entero como una sola obra de arte todavía en curso; están previstos unos nueve edificios. Al salón se llega cruzando un puente sobre un campo de manos extendidas: el afán del deseo, que se deja atrás en el umbral. El yeso blanco y los cristales de espejo incrustados en él representan la pureza del Buda y la sabiduría, y el único edificio dorado del recinto son los servicios, porque el oro es para las cosas de este mundo. Los murales del interior meten torres en llamas y personajes de cine dentro del ciclo tradicional de los renacimientos.
Descripción
Los edificios son de un blanco deslumbrante —un color que el artista asocia a la pureza del Buda— y sus superficies están incrustadas de vidrio espejado. El acceso cruza un puente sobre un campo de manos esculpidas que se tienden hacia arriba, puesto en escena como el paso del deseo hacia la iluminación. Los murales de la sala de ordenación son conocidos por mezclar la iconografía budista tradicional con imágenes modernas y de la cultura pop.
Historia y legado
El templo sufrió daños en el terremoto de Chiang Rai de 2014, pero se reparó y volvió a abrir al público. Se ha convertido en uno de los hitos modernos más visitados de Tailandia.