Resumen

Jørn Utzon ganó el concurso de 1957 con un boceto de conchas entrelazadas; la ingeniería se llevó dieciséis años y diez veces el presupuesto original. La cubierta está revestida con un millón de tejas vidriadas que pasan del blanco al crema según se mueve la luz. Dentro hay una sala de conciertos, un teatro de ópera, teatros de drama y un estudio, envueltos por un podio público que cualquiera puede recorrer.

Lo más destacado

Una visita guiada de una hora lleva al interior de las salas, y asistir a una función es la mejor manera de verlas en uso. Las escalinatas de la explanada y el Opera Bar, a ras de agua, dan la vista clásica hacia el Puente del Puerto, mejor a última hora de la tarde. Los transbordadores de Circular Quay pasan lo bastante cerca para una fotografía gratuita de las velas desde el agua.