Resumen
Saladino la situó para dominar la ciudad y el camino de Siria, y las dinastías sucesivas reconstruyeron dentro de las murallas en lugar de al lado. Muhammad Alí arrasó los palacios mamelucos en la década de 1820 y levantó su mezquita de alabastro, inspirada en Estambul y no en El Cairo, declaración deliberada sobre a qué capital respondía. Hoy ocupan los recintos bajos tres museos.
Lo más destacado
La terraza de delante de la mezquita da la vista clásica sobre la ciudad hasta las pirámides en un día despejado, cosa que en El Cairo significa una mañana de invierno. El interior de la mezquita, con su anillo de lámparas de vidrio, merece diez minutos sentado. El Museo de la Policía, curiosamente, tiene la mejor vista de las murallas del recinto.