Resumen
Los fatimíes la levantaron como fundación chií; Saladino la volvió suní en 1171, y desde entonces cada dinastía ha añadido un alminar, una puerta o una madraza, de modo que el patio se lee como ocho siglos de construcción en una sola vista. Aquí se sigue enseñando, y por las tardes los estudiantes se sientan contra las columnas de la sala de oración. Los visitantes no musulmanes son bienvenidos fuera de las horas de oración.
Lo más destacado
El patio de mármol blanco con sus tres alminares es la imagen que hay que ver, mejor con la luz baja de la tarde. Hay que vestir con discreción, descalzarse en la entrada y contar con que presten una túnica si hace falta. La mezquita está justo enfrente de Khan el-Khalili, así que las dos visitas van juntas.